La nutrición desempeña un papel crucial en el rendimiento de un futbolista. Una alimentación adecuada puede mejorar la resistencia, la fuerza, la velocidad y la capacidad de recuperación, así como reducir el riesgo de lesiones.
El plan de Nutrición para el futbolista es indispensable; recuerda que es importante adaptarlo a tus necesidades individuales y consultar con un profesional de la salud o un dietista para obtener una recomendación.
¿Cómo debe alimentarse un futbolista?
A medida que se profesionaliza la competición aumenta la carga de entrenamientos propios de fútbol, pero también de sesiones de acondicionamiento físico para mejorar la fuerza, el equilibrio, la coordinación, la rapidez, etc. Es decir, se combinan entrenamientos tácticos y técnicos con entrenamientos funcionales. La suma de estos entrenamientos, más los partidos, llevan al cuerpo del futbolista a esfuerzos físicos extraordinarios a los que debe adaptarse, pero que pueden suponer cambios drásticos en sus requerimientos alimentarios, pero también de descanso e hidratación.
Es importante que el futbolista conozca los beneficios de cada grupo de alimentos para que no limite en exceso ninguno, sino que aprenda a distribuirlos de la mejor manera posible según las características de sus entrenamientos y su competición.
Nuestro cuerpo almacena hidratos de carbono en el músculo y en el hígado en forma de glucógeno. Son estas reservas de glucógeno las que usamos como fuente principal de energía durante el ejercicio, incluido el fútbol. Dado que estas reservas se reducen en los entrenamientos y en los partidos, los hidratos tienen un peso muy importante en la dieta de un futbolista. Especialmente antes y después de la actividad física intensa.
No significa que los hidratos de carbono sean los únicos a tener en cuenta en la planificación alimentaria del futbolista. De hecho, las proteínas son necesarias para aportar energía y reparar los tejidos dañados. Y las grasas, nos aportan, entre otras cosas, energía y ácidos grasos esenciales como omega 3 y omega 6.
Tras finalizar la
temporada y haber hecho un parón o haber bajado la intensidad deportiva,
probablemente se haya reducido la carga de hidratos y la composición corporal
habrá cambiado. Aunque idealmente habría que intentar mantener el menor cambio
posible, la realidad es que se habrá perdido masa muscular y habrá aumentado la
masa grasa.
Por eso en la
pretemporada se va a buscar revertir esta situación, primero trabajando por
reducir el exceso de grasa corporal y más adelante, puede que incluso ya dentro
de la temporada, habrá que buscar la ganancia muscular. Si al inicio de la
pretemporada nos encontramos que no ha habido ganancia de grasa, pero si ha
habido reducción del músculo, podremos pasar antes a la fase de ganancia
muscular. En ocasiones, también nos encontramos en pretemporada con futbolistas
que no han subido mucha grasa, pero que acabaron con niveles algo superiores a
los deseados. La pretemporada es el momento perfecto para intentar llegar a
esos valores ideales que la temporada anterior no se lograron
no hay que pasar
de todo a nada, sino ir poco a poco alcanzando los objetivos para llegar a la
temporada de la mejor manera posible.
Tras finalizar la
temporada y haber hecho un parón o haber bajado la intensidad deportiva,
probablemente se haya reducido la carga de hidratos y la composición corporal
habrá cambiado. Aunque idealmente habría que intentar mantener el menor cambio
posible, la realidad es que se habrá perdido masa muscular y habrá aumentado la
masa grasa.
Por eso en la
pretemporada se va a buscar revertir esta situación, primero trabajando por
reducir el exceso de grasa corporal y más adelante, puede que incluso ya dentro
de la temporada, habrá que buscar la ganancia muscular. Si al inicio de la
pretemporada nos encontramos que no ha habido ganancia de grasa, pero si ha
habido reducción del músculo, podremos pasar antes a la fase de ganancia
muscular. En ocasiones, también nos encontramos en pretemporada con futbolistas
que no han subido mucha grasa, pero que acabaron con niveles algo superiores a
los deseados. La pretemporada es el momento perfecto para intentar llegar a
esos valores ideales que la temporada anterior no se lograron.
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